El domingo, cuando las llamas comenzaron a llegar a Lirquén –una localidad portuaria de unos 20 mil habitantes en el centro-sur de Chile–, el futbolista Álvaro Alexis Aroca, de 20 años, y su madre, Paola Bustamante, quedaron atrapados en su casa. El megaincendio, que ahora mantiene conmocionado a Chile, los convirtió en dos de las 19 personas fallecidas este fin de semana.