La Administración del presidente Donald Trump ha adoptado el consumo de leche entera como uno de los ejes de su agenda de política sanitaria. En línea con los cambios a la pirámide alimenticia impulsados por el Departamento de Salud —que buscan priorizar el consumo de proteínas y grasas saludables— Trump firmó una ley bipartidista que permite a las escuelas servir leche entera y leche al 2% (reducida en grasa) en sus comedores.