Hay quien pasa toda una vida periodística anhelando usar un aforismo célebre. No sería mi caso, pero admito que provoca cierta satisfacción titular un artículo con un juego de palabras que evoca al prestigioso periodismo económico: “¡Es la economía, estúpido!”. No me atrevo a buscar en la hemeroteca la de veces que alguien ha sentido el mismo cosquilleo creyéndose especial.