Orientarse a través de mapas digitales, realizar transferencias desde la banca electrónica, informarse en buscadores web… Los hábitos digitales son recientes, pero están tan incorporados que el regreso a su versión analógica resulta inconcebible. Incluso algo tan ancestral como ligar puede parecer ya inseparable de las pantallas. Pero un fenómeno reciente en redes sugiere que todavía no está todo dicho.