La dureza de la represión en Irán ha reducido la intensidad de las protestas y este lunes el Gobierno busca pasar página. Después de cuatro días de corte de las comunicaciones, acompañados de informaciones que apuntan a la muerte de cientos de ciudadanos, los dirigentes de la República Islámica sostienen que han recuperado “el control” de la situación y se centran en contener un posible ataque de EE UU, tras asegurar que tienen “un canal de comunicación abierto” con Washington.