Permítanme hacer una profecía. Dentro de tres años, el telón de acero evocado por Goebbels en 1944 y retomado por Churchill en 1946 volverá a caer sobre Europa, que habrá dejado de existir tras haber dedicado sus fuerzas a advertencias y normas. Siempre ocurre así y, al menos en este campo, la ciencia humana puede basarse en reglas ciertas.