Bajo la atmósfera caldeada del Ali Sami Yen, el Atlético firmó un empate infernal ante el Galatasaray que le obliga a golear en la última jornada al Bodo Glimt en el Metropolitano, a poder ser con una renta holgada y esperar otros resultados si quiere colocarse entre los ocho mejores de la liguilla de la Champions y evitar la ronda de dieciseisavos. El Atlético ya depende de sí mismo y pudo ser peor si Oblak no hubiera hecho una parada antológica a remate a bocajarro de Sané en el descuento que hubiera deshecho el empate a uno de un partido con más metralla que juego certero.