No es el momento, ahora que la mirada internacional se concentra sobre Venezuela, pero Donald Trump no descarta replantearse qué posición tomarán respecto a Cuba. O al menos eso dijo, probablemente para endulzar el oído de sus votantes del sur de la Florida. Culminó un año donde la isla, más allá de la suma de algunas presiones al embargo económico, no estuvo en la lista de prioridades de la administración republicana. Ni siquiera cuando el ala más conservadora del exilio creía que Marco Rubio, como Secretario de Estado, usaría su condición de cubanoamericano par extirpar de una vez el castrismo.