Daniel Ortega y Rosario Murillo recurrieron este martes a los delitos de lavado de dinero y defraudación fiscal para condenar a quien fue, hasta hace poco más de seis meses, una de las piezas clave del engranaje económico del régimen sandinista: el histórico comandante Bayardo Arce Castaño. Tras mantenerlo medio año recluido en una celda de máxima seguridad de la cárcel La Modelo, bajo aislamiento total, y apenas tres días después de que fuentes de su familia en el exilio denunciaran a EL PAÍS que temían por su vida —al considerar que estaba “secuestrado” por no habérsele imputado ningún cargo—, la pareja copresidencial anunció una condena dictada en un juicio del que no se precisaron ni la fecha ni el lugar.