El golf mundial transita de terremoto en terremoto. El último seísmo lo desató a finales de año la decisión de una de sus grandes estrellas, el estadounidense Brooks Koepka, ganador de cinco grandes, de romper su contrato con LIV, la revolucionaria Liga saudí, y solicitar el regreso al circuito americano. Es la primera ocasión en que una gran figura de la rompedora competición toma el camino de vuelta y el PGA Tour le ha acogido con los brazos abiertos y de paso ha abierto la puerta a la reincorporación de otras estrellas como Jon Rahm.