Al abandonar la presidencia de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig aseguró tener “serias dudas” de que se pueda “gobernar bien y ganar elecciones”. Reformulaba de ese modo la celebérrima maldición Juncker, así llamada por Jean-Claude Juncker, expresidente de la Comisión Europea. “Sabemos cómo arreglar los problemas”, reza. “Lo que no sabemos es cómo ganar las elecciones después de arreglarlos”.