Cerca de las nueve y media de la mañana del viernes, el secretario de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch, comparte en redes el primer mensaje. El exatleta olímpico canadiense Ryan Wedding, alias El Rey la Cocaína, uno de los objetivos prioritarios del FBI, se entregó en la noche del jueves a las autoridades de la Embajada de Estados Unidos en México de manera voluntaria. La versión de Washington no tarda en llegar. Es la fiscal general estadounidense, Pamela Bondi, la que despierta una nueva teoría en redes, la de un arresto: “Agentes del Departamento de Justicia han detenido a otro miembro de la lista de los 10 más buscados del FBI”. El cruce de mensajes durante el viernes ha despertado una pugna por controlar el relato del caso: o fue una detención o una entrega voluntaria.