Cuentan los mayores en Cuba —y también los de mediana edad— que en los años en que Fidel Castro encabezaba la Revolución cualquier pretexto bastaba para convocar al pueblo a una plaza y hablarle durante horas, incluso bajo un sol implacable. El pueblo acudía. Eran habituales las llamadas marchas del pueblo combatiente, que recorrían el litoral habanero frente a la embajada de Estados Unidos. Diez años después de la muerte del líder comunista, ese tipo de concentraciones parecía haber quedado relegado a fechas puntuales del calendario. Pero en el último año las autoridades las han recuperado con frecuencia, ya sea para denunciar la guerra en Gaza, expresar apoyo a Venezuela o reafirmarse en clave interna.