La táctica de marcar un gol más que el contrario le vale también de momento al Barça para mantener sus aspiraciones en la Champions. Los azulgrana viajaron a Praga con la expectativa de marcar cuantos más tantos mejor para aspirar a formar parte de los ocho mejores equipos de la Liga de Campeones. Metieron cuatro, que son muchos en campo contrario, y más en Europa cuando además no pudieron jugar Lamine ni Ferran. Nunca contaron, sin embargo, los que encajarían y, vulnerables como son por naturaleza, tomaron hasta dos, los mismos que precisamente había anotado el Slavia en los seis partidos disputados en Europa.