Primero Valverde y después Courtois engendraron que la final de esta Supercopa se decida el domingo con un clásico. Fue mejor el Atlético, que murió en el área de un Real Madrid menor, sin Mbappé, y con poco juego que ofrecer. Ganó a la italiana el equipo de Alonso y perdió un Atlético que sometió a ese Madrid más pragmático que bonito. Esa es la mejor lectura que se llevan Simeone y sus futbolistas. El resultado les negó la final, por falta de puntería, pero el juego fue suyo. La pegada fue del Madrid, escenificada en el zurriagazo de Valverde y en que Rodrygo de dos ocasiones metió una. El tiroteo al que sometió el Atlético al Madrid solo tuvo premio con un cabezazo de Sorloth.