El sargento Björn Edvinger, de 33 años, conduce hasta la loma. La temperatura ronda los -4º, pero la humedad es alta y el frío atraviesa los huesos. El camión militar, provisto de ruedas todoterreno de envergadura, se enfanga entre la nieve y la tierra. Un instante después de hacer cumbre, rugen por uno de los costados cuatro tanques de un pelotón del regimiento P18 hacia una arboleda. Son los Stridsvagn 122, una versión mejorada de los Leopard alemanes. Primero el silbido de la munición, luego el estruendo. Los cañones disparan proyectiles del 25, un calibre menor utilizado en ejercicios como este. “Necesitamos poder levantarnos contra una amenaza extranjera llegado el momento”, explica junto a su blindado el recluta Gustav Arnström, de 19 años. Localización de las maniobras: costa occidental de la isla sueca de Gotland, en el mar Báltico. El objetivo es repeler una ofensiva aerotransportada. El enemigo en mente: Rusia.




Reportaje elaborado en el marco del proyecto ‘Europa Informada’, financiado por el Parlamento Europeo.