
El 14 de diciembre el oficialismo fue vencido en las urnas de manera inapelable en una nueva demostración de civismo ejemplar que nos enorgullece y nos destaca en esta aciago continente. Existe un repertorio amplio sobre las causas que explican el desastre histórico de la izquierda en Chile, y sobre esa base, en línea con algunas de las hipótesis que circulan, distingo al menos seis factores críticos que contribuyen a entender la magnitud de la derrota. El primer factor, y quizás el principal, fue definir prioridades equivocadas de la gestión gubernamental. Mientras una parte relevante de la ciudadanía ordenó su vida en torno a la inseguridad, es decir, con el miedo como organizador de lo cotidiano, el oficialismo contestó con diagnósticos estructurales, mesas, planes, enfoques integrales y un tono de profesor que corrige, no de un Estado que protege a sus ciudadanos.